lunes, febrero 25, 2008

PARA PONER AL PARTIDO AL SERVICIO DE SUS IDEALES. ....

MANIFIESTO
Por una generación comunitaria

El pueblo demócrata cristiano, cuya historia deberá volver a ser bastión de la Esperanza de Chile, tiene el imperativo ético de levantar su voz y acción social frente a los profundos conflictos que amenazan gravemente la convivencia fraterna.Los que adherimos a este manifiesto pensamos que nuestro Partido debe superar la hostilidad y la desconfianza, acercándonos gradualmente a una verdadera comunidad de hombres y mujeres libres.

La comunidad es la única forma de vida que dignifica la democracia, la que se nutre de la convivencia fraterna y de los buenos y justos afectos.Nuestro aprendizaje en la acción política se desarrolló en el contexto de la Dictadura, donde no había doble lectura sobre los valores que debíamos promover y a que poderes debíamos oponernos con todas nuestras almas y corazones. Nuestra conciencia cristiana nos alentaba.Dijimos: "Nunca más en Chile alguien será excluido o perseguido por pensar distinto".

"Nunca más volveremos a sentirnos enemigos, ni ampararemos la vulneración de derechos de nuestros hermanos". Luchamos por la recuperación de la Democracia, que por el relato de nuestros padres supimos era la alternativa correcta para una convivencia pacífica.La negación entre camaradas es la pérdida de la comunidad, por lo tanto, la pérdida de la democracia. Hacemos un llamado al Entendimiento Nacional entre Demócratas Cristianos, que en base al respeto mutuo, nos dispongamos a llevar a cabo el proceso de consolidación democrática social-comunitaria que el 12 de Octubre determinamos en el Quinto Congreso Ideológico, lo que nos obliga a asumir el debate generado en dicha instancia, donde claramente existen grandes acuerdos que constituyen una motivadora agenda política, sin embargo, también debemos abrir la discusión en aquellos temas que por nuestro compromiso con la justicia social y el ideal humanista cristiano tenemos el deber ético de profundizar.
Esperamos que el documento final del encuentro, represente la riqueza y la diversidad democrática expresada en cada comisión.Es el momento que el esfuerzo de todos nosotros, nos conduzca a la conformación de una conducción política que consagre una institucionalidad partidaria, que respete y valore el sentimiento comunitario de nuestros camaradas, donde la amplia y rica diversidad del partido sea auténtica y proporcionalmente representada.

Un partido comunitario es un partido de vanguardia. Un Partido de vanguardia cuyo espíritu revolucionario proyecta nuestro ideal histórico concreto, no puede conformarse con la complacencia de los hechos acaecidos, sino que debe sorprenderse ante éstos, y luchar porque no se vuelvan a repetir. Es en definitiva, el retorno o reconstrucción de la amistad cívica, lo que nos da el sentido de ciudadanos y sobretodo de auténticos camaradas.

La ética demócrata cristiana nos inspira a una lealtad irrenunciable con Chile, la que no debe ser mal entendida y ciega ante los problemas sociales, problemas de los cuales, en algunos casos, nosotros como Partido también somos responsables.Los ciudadanos y ciudadanas empiezan a percibir que la democracia cristiana no debate asuntos de relevancia nacional, sino por el contrario, las discusiones se basan en rentabilidades al corto plazo, sin medir consecuencias. Alejándose inexorablemente de los principios que inspiraron la creación de nuestro partido.

Un PDC débil pierde, debilita a la Concertación y favorece las aspiraciones de la derecha para volver a La Moneda después de 50 años. Frente a esa realidad debemos movilizarnos con energía y convicción en las próximas elecciones municipales, y la razón no es simplemente por mantener o aumentar votación, sino porque creemos que aún quedan muchos temas por resolver, porque sabemos que a pesar del tiempo y de los momentos malos que hemos vivido, importantes sectores de la población siguen viendo en la Democracia Cristiana, la respuesta a sus grandes anhelos de Justicia y de Paz Social.
Nuestra generación siente un profundo orgullo que en los años ochenta, noventa y parte de esta década, desde distintos espacios, como el Partido, las organizaciones sociales y el ámbito público, hemos sido protagonistas aportando significativamente en la promoción de los derechos juveniles, el reconocimiento y validación de la diversidad, la equidad de género, la redistribución de la riqueza y la cultura de la paz.Camaradas, hermanos, hacemos un llamado a adherirse a un gran movimiento nacional comunitario, para hacer de nuestro partido una verdadera comunidad, a partir de la cual podamos entendernos y sobre todo luchar por la justicia social, dignificar y redistribuir el poder a los trabajadores, mujeres, jóvenes y marginados.

Recordando a nuestro Camarada Maestro Jaime Castillo Velasco, "en la medida que la persona humana se incorpora y participa en su Comunidad se acerca a la perfección espiritual, humanizando las relaciones sociales".ESTE MANIFIESTO ES UN COMPROMISO CON EL PARTIDO, LA CONCERTACIÓN Y CHILE.JUVENTUD CHILENA ADELANTE
José Sabat Eduardo Reyes Marcelo Góngora Paulina Reinoso Gonzalo Wielandt Cristian Cofré